Protegiendo a los niños en el verano

En verano, es vital elegir el vestuario de nuestros hijos  por lo que es importante  seguir nuestras propias sensaciones térmicas: ponerles ropa ligera y holgada cuando hace calor y tener disponible alguna chaquetilla por si refresca a las primeras o últimas horas del día.

A la hora de elegir la ropa de los niños para el  verano, se recomienda recurrir al sentido común  optando por prendas de colores claros, lo más frescas posibles, con tejidos que permitan transpirar, como el lino o el algodón, y que les queden holgadas, nunca ceñidas evitando  las prendas ajustadas y de tejidos sintéticos, por ello cuando llega el calor, unas mallas ajustadas o una bonita camiseta de licra deben permanecer guardadas, puesto que estas prendas solo conseguirán elevar aún más su temperatura corporal.

La ropa de verano se caracteriza por tener mucho color, utilizar colores pasteles intensos, estampados florales o un mix de ambos para lucir a la moda, sencilla y fresca en el verano. Elegir ropa para tus niños no es tan complicado, la moda infantil actual tiende a privilegiar la comodidad pero sin perder el estilo, pantalones cortos, vestidos frescos y camisetas de algodón de colores claros, ligeros, amplios y cómodos son las prendas más recomendables para los días de más calor del año.

En esta época de calor la piel y la cabeza del niño deben estar protegidas en todo momento de los efectos perjudiciales del sol que pueden provocar: insolaciones, quemaduras y golpes de calor. Es  recomendable  elegir  accesorios, que conjuntamente con la ropa, protejan al niño del calor como sombreros o gorras, lentes o gafas de sol, siendo fundamental, que sean lentes que a los niños les resulten cómodos para que no se los quiten. Dentro de los accesorios es importante considerar pañoletas y abrigos primaverales, ya sea porque en la  noche refresque o porque nos encontremos en un sitio donde tengan el aire acondicionado excesivamente alto. En cuanto al calzado, los pequeños que aún no caminan pueden ir descalzos, ya que los pies son una de las zonas de mayor transpiración, para los niños que ya caminan pueden optar por un calzado abierto, tipo sandalia, que deje a los pies respirar, que sean de piel o loneta para evitar el sudor y la proliferación de hongos.

El calor es el mismo para un niño que para un adulto. Sin embargo, el cuerpo de los pequeños reacciona de forma diferente a las elevadas temperaturas y, por tanto, es necesario incrementar las precauciones con ellos en el verano.

A los bebés recién nacidos o de pocos meses no debemos abrigarles más que a nosotros necesariamente, aunque tenemos que considerar que todavía su movilidad es reducida y además deben estar a la sombra, por tanto, sentirán menos calor que nosotros, con lo cual quizás en ocasiones debamos taparles con alguna sabanita, colocarles unos calcetines en los pies o ponerles una chaquetita. Debemos tener especial cuidado con los cambios bruscos de temperatura debido al aire acondicionado de tiendas y coches, el sudor puede quedar frío y provocar enfriamientos y catarros. Por eso, siempre debemos ir provistos de alguna prenda extra, especialmente con los menores de un año.

Es prácticamente imposible controlar que los niños  solo jueguen en espacios donde hay sombra; los niños no paran ni con 40 grados a la sombra. Es beneficioso que el niño practique ejercicio a diario, pero en  los días de calor excesivo hay que tener excesiva precaución evitando que realicen ejercicio físico intenso en las horas de más calor. Si el niño practica algún deporte al aire libre, procura que sea por la tardecita cuando baja el sol y que beba agua con frecuencia para reponer la hidratación perdida por el sudor.

Mantener a los niños alejados del sol en la medida de lo posible, es el consejo más acertado, pero además es necesario tomar las medidas de protección adecuadas para evitar que la luz solar dañe su epidermis.

Finalmente, para evitar la aparición de reacciones en la piel de los niños por la alergia al sol, que causan comezón y, en algunos casos dolor, es preciso seguir una serie de consejos y seguir las medidas de protección adecuadas como:

  • Utilizar crema solar de alta protección infantil no perfumada, incluso los días nublados. La crema debe aplicarse por lo menos 20 minutos antes de exponerse al sol y debe repetirse su aplicación con frecuencia (aproximadamente cada 2 horas) o después de nadar o practicar deporte (incluso aunque se utilicen cremas resistentes al agua).
  • Evitar en lo posible la exposición entre las 11:00 y las 16:00 horas, así como la luz reflejada (agua, arena), que es tan dañina como la directa.
  • La hidratación es fundamental para evitar un temido golpe de calor. El calor hace que aumente la temperatura corporal, la cual se regula mediante el sudor. Cuando los niños (y los adultos) sudan eliminan agua por los poros, por tanto es necesario reponer esa pérdida para evitar la deshidratación. El consumo de agua es clave para mantener adecuados niveles de concentración de minerales en sangre. El agua es un componente indispensable en todos los tejidos corporales.

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